"hablar de arte digital es reflexionar sobre el arte y sus complicaciones filosóficas: definir sus límites, sus alcances y su esencia. Hoy, acercarnos al arte digital, implica contemplar una amplia gama de productos objetuales y virtuales que están redefiniendo la forma en la que vemos y pensamos el mundo, aún cuando no sean aceptados como ARTE."
Mónica Mayer, Méjico
A través de este trabajo nos fuimos acercando al arte digital tanto como novedad estética como en calidad de forma de expresión latinoamericana. En esta última sección propongo dar un giro y observar al arte digital latino desde la negativa, críticamente, no para desmerecerlo sino para ubicarlo en el marco global que es producto de estas nuevas tecnologías y modifica, de manera sustancial, nuestra identidad y la relación que desarrollamos con las tecnologías.
Una perspectiva diferente
Las artes plásticas y audiovisuales han catalogado un arte latino que desarrolla una conciencia social autóctona, expresando su propia visión de la realidad, singular y diferente del resto. También afirmamos que existe un mercado de arte latino, con unos canales de difusión y una dependencia económica específica, de algún modo independiente de los parámetros hegemónicos. Pero creemos que se puede pensar al arte latinoamericano de una forma distinta y que existen, de hecho, razones que justifican este cambio de perspectiva. Hablamos, en un marco más amplio, de buscar las marcas de la ausencia, las rendijas que hacen que se cuele la "cultura dominante de la Aldea Global" en el discurso y el formato digital latino. ¿Hasta que punto son latinos los artistas que presentan sus páginas completamente en inglés o se hacen llamar
Brian Mackern, retroyou o Technologies to the People, por ejemplo? ¿Qué cultura comparten?
Desde esta particular visión queremos ampliar, para una mayor comprensión del tema, los conceptos acerca de la especificidad del arte digital latino en el mundo, especialmente en Internet.
La Red es un entorno concebido como el paraíso del no-lugar, el medio globalizador por excelencia, por lo tanto pierden consistencia, en Internet, nociones como arte latino, etnia, territorio o nación ya que quedan ajenas a la propuesta (que si tienen en común tanto los artitas latinos como todo el que se acerque a este medio) de una meta cultura que el imaginario de la red genera.
La primera impronta de globalización se detecta en esos trabajos realizados íntegramente en inglés a los acabamos de hacer referencia. La elección de esa lengua obedece a una simple cuestión de difusión masiva; es decir, se trata de obras que no están orientadas específicamente a un público latino, sino a todo el público (que sea capaz de leer inglés, claro). Pero esta iniciativa no sólo va dirigida a ingleses o norteamericanos, sino a todos aquellos que también tienen sus páginas traducidas al inglés como segundo idioma. Así pues, la cuestión reside en determinar hasta que punto los autores han escogido libremente esta opción o se ven obligados a hacerlo y reflexionar acerca de cual es el cambio que esa situación está produciendo en nuestra forma de percibir, pensar y comprender el mundo. Se pude agregar que la lengua inglesa no es el único condicionante que puede determinar la universalidad de las obras. En ocasiones, algunos autores deciden centrarse en el lenguaje específico de la programación pero sobre esto no ahondaremos en detalles ya que no contamos con los conocimientos necesarios para comprenderlo.
A pesar del categórico condicionante del idioma, la cultura global de Internet se está construyendo día a día a partir de una peculiar bipolaridad: a partir de las aportaciones diferenciales de cada cultura y a partir de apropiación y resignificación que cada cultura hace de todo aquello que encuentra en la red. En este medio, no sólo se ha dado el probado hecho de exportación y universalización de los modelos culturales de las sociedades avanzadas -y de EEUU en particular- al resto de culturas, también se ha conseguido el camino opuesto; es decir, también se está volcando a la red el imaginario específico de cada cultura, sus signos de identidad, de manera que la contaminación se está produciendo en ambos sentidos. Al colonialismo cultural norteamericano se le opone una resistencia que es inherente al propio funcionamiento de la red: la comunicación siempre fluye por lo menos en dos sentidos, de ida y de vuelta. La mezcla resultante de todas estas referencias culturales no se reduce a la suma de las partes, sino que se transforma algo mucho más complejo y "diferente", la cultura glocal. El seguidor de McLuhan, de Kerkhove, reflexiona sobre los efectos que produce la aldea global y, entre ellos el hecho de que la escala en que nos movemos cambia, se modifica, hay menos espacio para movernos en una aldea que en una cuidad, a medida que aumenta nuestra conciencia global, más conscientes y celosos nos volvemos respecto a nuestras identidades locales y de ahí la paradoja de la aldea global. Lo hiperlocal se hace complemento necesario de lo hiperglobal. Se refuerza la idea de que una cultura global se construye a partir de las aportaciones locales.
Para acabar de desbaratar esa idea de identidad nacional vinculada al arte, debemos incurrir en las facilidades que proporciona el medio a la hora de mantener el anonimato. Muchos autores se esconden en un alias por diversas razones: pretenden eludir su protagonismo de artista-estrella y hacer hincapié en la obra antes que en su persona (utilizar nombres que designan a grupos, como Technologies to the People). Esta actitud también responde a la voluntad de otorgar una mayor responsabilidad al espectador en su tarea de interpretación de la obra. En otros casos, se trata de adoptar una nueva identidad incontaminada que diluya las connotaciones nacionales, geográficas o culturales de su verdadero nombre y que les permita operar al margen de prejuicios y/o clasificaciones. Si bien ninguna de estas intenciones logra eliminar definitivamente al autor, ni conseguir un verdadero anonimato, sus actitudes permanecen como testimonio de una postura ética que todavía cuestiona la noción de autoría asentada desde el Renacimiento.
Por último, resulta imposible hablar de un arte autóctono cuando el elemento común a todos estos trabajos es la utilización del recurso de la apropiación. Apropiación de imágenes, de textos y de sonidos, de webs y de software ajenos, de logos corporativos, etc. Se trata de la problemática del libre acceso a la información mientras se arrasan con los derechos de la propiedad intelectual a nivel contenidos (son entrar en el mundo del código). Tomaremos un proyecto del grupo brasilero "O Cangaço do Santo File" (http://www.globaldrome.org/santofile/gun/) que se apropia de diferentes imágenes famosas del imaginario de los mass-media y pretende, al combinarla con sonidos, texturas y otras técnicas visuales, perturbar definitivamente su significado. Retoma, en el idioma hegemónico, expresiones como "teletrabajo", "sociedad de la información" o "transculturalidad", que se usan en un contexto donde se les priva de todo significado, convirtiéndose expresiones que no transmiten ninguna información. Al descontextualizarlas a través de la red semántica de G.U.N., Santo File espera conseguir que los visitantes reelaboren su gramática y su significado desde su propio punto de vista. Solo aconseja: "Navega libremente por las páginas de G.U.N. y reinterpreta sus significados". Este es uno de los trabajos que mejor se adecua a la idea de arte global aquí desarrollada, pero que paradójicamente lo hace cuestionando el significado de una serie de expresiones (New Cultural Order, Corporation, Entertaiment, Teleworking, Teleartist, Globalization, Leisure, Service, Industry, Explotation) e imágenes representativas de esa pretendida cultura global que ostentan las corporaciones de la sociedad de la información.
Así, podemos concluir afirmando que el considerado arte digital latino, como toda reducción y casillero, no debe determinar las posibles maneras en que se manifiestan los artistas en el marco del fenómeno de globalización. Es cierta la particularidad pero también el anclaje con los fenómenos macro debe realizarse. Considero que para cualquier aproximación a un objeto, en este caso el arte digital en Latinoamérica, se debe hacer una síntesis entre lo micro y lo macro, lo local y lo global, principalmente en lo que respecta al entorno de Internet donde esto es una moneda corriente con la que nos hallamos al conectarnos con este pequeño gran mundo.